Yendo a la aventura

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Bienvenidos a una nueva entrada sobre mi camino en la vida y mi proyecto IF.

Como os comenté en el punto anterior mi monja y yo nos fuimos unos días de vacaciones a la playita. Mi pareja vino en autobús hasta Almendralejo donde la recogí y fuimos a nuestra casa IF. Descansó 3 días con sus perruchos y Nutella y decidimos bajar a la playa. Desde la casa IF la playa no está muy lejos, unas 2,5 horas por lo que decidimos ir. Fuimos por Sevilla ya que es autovía hasta Isla Cristina, que fuimos en 2016 y nos gustó mucho.

La otra vez estuvimos en un hotel 5 estrellas, el Sensimar Isla Cristina, que está muy bien y todo lo que queráis, pero no me sentí a gusto del todo. Primero por el pijerío que había, segundo porque tenías que estar todo el día en el complejo o cerca de él, ya que teníamos desayuno, comida y cena. Claro, al tenerlo todo incluido comimos a reventar, y no me gusta comer en el hotel, me encantan los chiringuitos, los pescaítos y todo ese rollo, así que este año ha sido diferente, nos fuimos a la aventura. Además me sentó muy mal que me dijeran que tenía que ir bien vestido para cenar. Encima que pagas una pasta tienes que ir con pantalón largo en verano, venga ya¡. Y encima me quisieron cobrar 15 euros al día por aparcar el coche en el hotel. No, no me gustó esos detalles. Me sentó mal, no digno de un hotel 5 estrellas.

Nos fuimos sin hotel reservado, a lo que saliera, sin rumbo. Fuimos a la playa de Isla Cristina. Lo primero que hicimos fue parar en un DIA y comprar hielo y paquetes de 25 cervezas para rellenar la nevera. Metimos un par de paquetones y llenamos nuestra nevera hasta arriba de hielo y directos a la playa. El primer día aparqué en una calle cercana a la playa, pero a partir del primer día aparcamos en una zona de pinos donde por un euro (que va para ayudar a gente con discapacidad) podías dejar el coche. Pues nada, el primer día a la playa a ver la arena, que desde el año pasado en Octubre no veíamos la playa.

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Y nada, ahí pusimos el huevo. Playa recomendada, pero tengo que decir que el agua estaba súper fría y servidor, que es de secano, no se atrevió a meterse en el agua porque estaba muy fría. El primer día caímos en el chiringuito que hay en Isla Cristina, y lo típico, unos chocos fritos, paella y cerveza. Por la tarde mi siestica de 3 horas (lo normal), paseos, contar nubes, unas palas y a cenar algo por ahí. Y claro, a las 23:00, después de cenar, ¿qué?. Pues a buscarse la vida. Aparqué el león en un pinar al lado de la playa y a dormir en un hotel de mil estrellas. ¿Por qué mil estrellas?, porque mirabas el cielo y veías mil estrellas:

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Ahí puse la tienda de  campaña, justo detrás estaba el mar. ¿Que no se puede?. Pues vale, que sí, si nos multan que nos multen, pero lo pasamos pipa. Y ojo, no éramos los únicos. Que nos quiten lo bailao como dijo mi difunto tío antes de morir.

El primer día mi pareja tenía el run run de si nos decían algo, pero si la plantas cuando anochece y la quitas cuando amanece, la gente pasa. Es más, había más gente, no éramos los únicos. La experiencia nos ha encantado porque no sabíamos dónde íbamos a estar ni dormir, éramos libres en todo momento. No es como un hotel que tienes los días cogidos, decidido dónde comerás y a qué playa irás. Aquí no, aquí los planes surgían al momento y eso mola un montón.

Al levantarnos y desmontar la tienda, ¿dónde desayunar?. Pues vi a un señor y le pregunté y nos llevó a un bar en el centro de Isla Cristina muy bueno para desayunar. Muy barato y genial producto. No sé el nombre, no lo recuerdo pero sí recuerdo que el personal de la Guardia Civil desayunaba allí con nosotros. 4 cafés con leche, tostadas con ajo y aceite y un zumo de naranja 6,9 euros. Olé, olé, olé.

Decidimos cambiar y ésta vez fuimos a Punta Caimán, para conocer cosas nuevas. Está al lado, pero es más virgen, no hay casi hoteles y no hay chiringuitos. Me gustó mucho más que el anterior porque había menos gente al no haber nada. Recomendado 100%:

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Éste es el puente de acceso a la playa. Hay un puente porque el mar se mete por el día por un lateral formando como un embalse artificial y sale por la tarde noche, lo que deja unos islotes por la tarde preciosos:

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Ésta foto es del atardecer desde el puente. Podéis ver los restos de esa entrada de agua, el mar está justo detrás de mí. Me encantó esta foto la verdad. Os recomiendo el sitio, es que es muy bonito.

Por la noche lo mismo, tiramos la tienda donde nos apeteció y tan ricamente. Al día siguiente repetimos el desayuno pero a la hora de comer preguntamos a una persona que estaba por allí y nos recomendó un chiringuito espectacular un poco más dentro de la playa. Se llama Casa Manino. Son pescaditos fritos a la brasa. Buah, lo que me vuelve loco a mí. Tienen una parrilla enorme con brasas de carbón y un mostrador donde coges el pez que quieres y te lo hacen. Calidad 10, pero me agobió porque había tanta gente que los camareros estaban estresados por atender a todo el mundo y eso me agobió un poco. Gente de pie esperando a que gente se vaya para sentarse, etc… A ver, la calidad de la comida un 10, pero a uno le gusta comer tranquilo. Por eso sólo comimos un día, el resto de día comimos y cenamos en un bar que está al lado y lo recomiendo incluso más, Se llama Bodega Dolores. En la puerta pone el siguiente cartel:

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La calidad de la comida es excelente, sobre todo el adobo. Creo que es el mejor que he probado nunca, sardinitas, choco, muy bueno todo. De calidad diría que igual que Casa Manino, pero lo que más me gustó fue la paz y tranquilidad que se respiraba. Te atendían perfectamente y los camareros súper amables. No tiene tanta fama, pero me gustó más. Así que viendo la cantidad de gente y calidad recomiendo Bodega Dolores.

Cuando estaba allí nos llamaron dos amigos de los grupos de Whatsapp. José Manuel y Luismi. Quedamos con ellos, una tarde con José Antonio y su mujer y otro día con Luismi y su pareja y estuvimos charlando un buen rato sobre todo, vida, bolsa, aficiones, vida en general. Gente súper amable que nos une algo en común, la bolsa. Lo pasamos súper bien y nos recomendaron sitios donde ir. Pero al tercer día ya nos cansamos de playa, y decidimos volver a la casa IF a descansar. La monja descansó conmigo 3 días y volvió a Madrid quedándome yo allí.

Y ahora mismo he venido a Madrid a solicitar la prestación por desempleo que me corresponde como os comenté y que tenía cita para el 22 de Agosto. Y bueno, estaré unos días en Madrid, iremos a unas piscinas naturales en la sierra, las Presillas, un Kinépolis, celebrar algunas cosas y volveré la semana que viene a la casa IF. No sé cuándo la verdad, no tengo nada definido. Es lo que mola de todo esto, ser libre.

Y nada, ésta era la entrada que os quería comentar sobre la escapada a la playa. La conclusión que he sacado es que no necesitas un hotel de 6 estrellas para ser feliz. La felicidad está en disfrutar de las cosas con quien quieres. Al final da igual las cosas materiales, hay cosas preciosas de ver y disfrutar, y lo que más nos ha gustado ha sido la libertad de hacer lo que quieras. Hemos estado 3 días, si hubiéramos estado en un hotel tendríamos que haber estado los días contratados y comer en el complejo. No hubiéramos conocido los chiringuitos ni a la gente como nos pasó en 2016. Me gusta más este plan y ser libre en todo momento.

En cuanto a bolsa no ha pasado NADA. Laterales donde las opciones dan dinero. Me asignaron 8 lotes de ITX a 26,42 y he vendido call a 20 septiembre de vencimiento dando 565 euros libres de comisiones. No es mucho, pero oye, toda ayuda es poca.

Y poco más.

Buen día.

🙂

 

 

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2 comentarios en “Yendo a la aventura

  1. Muy buena entrada. Solo aportar otro punto de vista : quiza el resto de clientes que van a un 5 estrellas y pagan por ello, tampoco quieren ver a gente cenando en chanclas (exagero un poco para que se entienda la idea) y no poder pagar 15 euros diarios por aparcar … Pues quiza tengas razon y tu perfil de gasto sean otro tipo de hospedajes ( que no son ni peor ni mejor, son “diferentes”)

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    • Hola Marcos;

      Pues sí, llevas razón. Ni ese señor quiere verme a mí ni yo quiero que me vean. Vamos, que como bien dices, mi perfil de gasto es diferente. Ahora en serio, no me gusta pagar y que me digan qué y cómo tengo que ir. No me gusta. Nada más.

      Buen día.

      🙂

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